EL PROCESO

Suena de fondo Lori Meyers y su "Alguien me preguntó, si quería estar mejor...y cómo decir que no, si ahora todo está peor" y mientras, hablo con Aleix que es uno de esos amigos que se han convertido en presencias virtuales innegables. Like a like, chat a chat, y de pronto una conversación terapéutica fuera de sitio un martes de muerte a las 10 de la mañana. 

Con Aleix todo son ideas y planes. No para conquistar el mundo sino para imaginarnos saliendo del nuestro y de paso, si se puede, hacer un poco mejor el de todos. Y es que siempre consuela ver que hay más gente como tú. Queriendo más de lo otro y menos de esto. Sin saber qué es exactamente lo otro pero reconociendo a cada paso lo que es esto. Y esto no. 

Descubrir qué quieres es muy difícil. Tal vez habrá que conformarse con ir sacando pétalos a la margarita como si de un me quiere, no me quiere se tratase. Pero en este caso es un "no lo quiero", "no lo quiero", "y esto tampoco". Entonces qué? "Nos vamos de voluntariado?"

Después de un rato de conversación, del caprichoso querer y no querer, pasamos a ser o no ser. Esa eterna cuestión. Concluimos que, en el fondo, tanto el problema como la solución está en nosotros mismos. Paremos entonces de divagar y empecemos a concretar. Reconocemos que lo que pasa es que nos gusta mucho el chispazo. El principio. Esa idea genial, ese "Podría ser eh?" "Yo lo veo". Nos encanta. Es lo motivante y lo emocionante. Pero no es nada más que el eso, el principio. Y aunque ilusionan, los principios sólo son concebidos con vistas a encontrar un final. Un fin(al) mejor. 

A mí alguien me dijo una vez que la primera fase es la mejor. Y estoy bastante de acuerdo. Aunque haya cosas que no permitan verlo y siempre queramos saber qué va a a pasar. Hay que disfrutar de esos primeros tropiezos. Esos pasos en falso. Esas caídas y despistes. Esos pequeños logros que te acercan un poco más al objetivo. O incluso aquellos que te alejan de él y te acercan a otro que sin tú saberlo era la verdadera meta. Todos y cada uno de esos pasos son necesarios. Porque aunque el subidón del principio es incomparable, luego empieza una fase muy guay que es en la que se va a basar todo lo demás. En este proceso se ponen los pilares y se plantean las incógnitas que será necesario despejar. El proceso es lo mejor. Y aunque acabo de decir que el objetivo es encontrar un final, en el mismo "proceso" de escribir esto, me voy dando cuenta que a mí concretamente se me da fatal finalizar. 

Tanto Aleix como yo somos malos finalizadores. Yo nunca pude dar un cuadro por terminado y los "Y sis" me persiguen a cada paso que doy. Él nunca podía dar ninguna discusión por concluída y esto nos llevaba a que se nos hiciese de día en el Colegio Mayor con el cuarto lleno de bolsas de pipas vacías, unas cuantas respuestas y muchísimas más preguntas que al principio de la noche.

El proceso. Ahí están todas las claves. El creativo, el de un trabajo, el de una relación o el de una amistad. El proceso es una distancia. Esa que separa el principio del final. La que separa Vigo de Holanda y que hoy pareció ser menor.

Luego sonó otra vez Lori Meyers con sus dudas que no ayudan. Pero concluyen que será  "mejor ver el presente y no pensar más en la muerte" Así que eso haré.

Y si surge la oportunidad saldré a la calle. Porque hoy hay lluvia de meteoritos. Y esto me lo ha dicho Aleix que de aviones hacia las estrellas sabe mucho. 

POR QUÉ HAY QUE HACER LIMPIEZAS

Ordenar el cuarto es el principio de todo. Desde siempre. Desde que tu madre no te dejaba salir a no ser que todos esos juguetes volviesen a su sitio o cuando te encontrabas un cartón de pizza debajo de la cama y hace ya varios días que el monstruo de la ropa va de la silla a la cama y de la cama a la silla en el colegio mayor. Es hora de ordenar.

Cuando vuelves a casa de papá y mamá después de un tiempo fuera y tienes que, de alguna forma, hacer convivir las cosas que allí habitan, supervivientes a anteriores purgas, con todas las que traes en la mochila (quien dice mochila, dice maletas y bolsas varias), tienes un problema. Y qué solemos hacer con los problemas? Evitarlos. Se esconde todo como se puede hasta nueva orden (de madre) o hasta que un día no encuentras la maldita carpeta que pone Cosas importantes de la vida. Llegados a este punto debes enfrentarte a una realidad: no llega con ordenar, hay que hacer limpieza

La situación es crítica. Entre cuatro paredes, tú, una bolsa de basura negra y tus cientos de cosas. Venga hombre, no exageres. Al fin y al cabo son eso, cosas, no será difícil deshacerte de ellas.

JA!

Hay dos tipos de personas, las de guardar y las de tirar. Yo soy definitivamente de las primeras. Cojo todo papelucho que me hace gracia, me parece bonito o me recuerda a algo, alguien o alguna situación. Así que si el 80% del cuerpo humano es agua, ese mismo porcentaje en mi cuarto es celulosa.

La potencia sin control no tiene sentido y el guardar sin saber dónde tampoco. La información por sí sola no es poder. La información ordenada y clasificada sí. De ahí que las madres sean tan poderosas, porque saben dónde están las cosas.

Para eso están las cajas. Las cajas son la base de todo. Mi amiga Cova es muy muy fan de ellas y le dedico un recuerdo cada vez que las veo bonitas.
Porque pueden guardar simples aparatos y cables electrónicos pero ahí está también la Game Boy con el Tetris aún esperando a que vuelvas a engancharte y batas tu récord de 222 líneas (era un número tan redondo, tan capicúa y tan par que tuve que retirarme después de conseguirlo). En la siguiente encuentras las fotos del colegio y ese lazo con 3 años, ese aparato con 9 y esos terribles 14. Los apuntes de clase que consiguieron que a día de hoy te acuerdes que "Un pronome átono nunca pode encabezar unha oración" y de Los Reyes Católicos pero no tanto de los afluentes de Douro ni de todas las capitales de África...

Haciendo limpieza te llevas sorpresas agradables. Como encontrarte tu año entero de Erasmus en forma de libreta-collage. Con todos los sitios en los que estuviste, los trabajos de clase y hasta el número que llevabas en la primera regata en Cambridge. Pues parece que no estuvo nada mal el año aquel en la isla esa. Nueva York por aquí también y va a resultar que esas tardes de corta y pega son de agradecer. Así que te prometes hacer lo mismo con esa caja, "la" caja. Esa en la que guardas todo aquello que te observó desde las paredes tus cuartos desde que hace 9 años te fuiste de esta habitación a la que hoy vuelves. Cosas que tienen algo más que restos de blue tack en la espalda. Están los dibujos, recortes, entradas, fotografías, postales, posavasos, tíquets, etiquetas, recuerdos de viajes y frases que te vieron cada día durante tantos años. Cosas que son momentos y personas.
Al abrirla no puedes evitar recordar a tu amiga Ceci en ese posavasos de Hamburgo, a esas teenagers que fuisteis en cada entrada de Vánitas, Dúplex o El manco (mi madriña!), todos los lugares en los que estuviste en cada postal, postales molonas que habías olvidado, postales antiguas y otras que te recuerdan tu lado más obvio como ese bebé de Anne Gueddes, los primeros años Madrid en ese trozo de muro de Malasaña que una noche se derrumbó a vuestro lado o en esa tipiquísima foto de pies en el Km 0 con, al loro, pantalones de campana.

Las personas que guardamos somos nostálgicas por naturaleza. Hay una escena bastante antológica de Mad men donde dicen que Nostalgia viene del griego y significa "dolor de una vieja herida". Puede que esos trozos de papel no ayuden a cerrar esas heridas, más bien al contrario. Puede que alguien vea cierto grado de masoquismo en esto. Pero lo cierto es que ese pequeño dolor, esa punzada que es casi como una descarga eléctrica y provoca una sonrisa al tiempo que te pone un nudo en la garganta, me hace sentir más viva. Y así ocurre cuando abro mis cajas de papeles o cuando revisito la carpeta de notas y cartas de las adolescentes perdidas que fuimos. Sonrisas y lágrimas sería una buena síntesis de esa película. Pero en general lo es de cualquier historia que merezca la pena ser vista, contada o vivida.

Así que todo guardado, ordenado y clasificado. En cajas. Lo único que hay que decidir ahora es dónde quieres colocarlas. Cuáles dejas cerca y cuáles colocas en el fondo del armario...sabiendo que estarán ahí cuando las necesites.

No es que yo quiera hacer apología del síndrome de Diógenes. Claro que hay cosas que hay que tirar. Pero lo cierto es que aunque me proponga hacer limpieza me resulta imposible mandar a la bolsa negra cosas que me recuerdan lo que viví, quién fui y, por lo tanto, quien soy. Los recuerdos no dejan de ser referencias, como si de un mapa se tratase. Te ayudan a ubicarte como esas pegatinas de "usted está aquí"

Pero para conseguir orientarse primero hay que ordenar. Porque cuando uno se encuentra en medio de la nada, bueno, en medio del todo en este caso, hay que empezar por algún sitio. Ordenar el cuarto es el principio. De qué exactamente? El principio del fin del despiste. Es volver a estar preparado para lo siguiente. Porque vuelves a saber dónde están las cosas...y dónde estás tú.

Y esto, que iba a ser una entrada sobre limpiezas de cuartos, ha acabado por convertirse en una de orden en la vida. Y tiene gracia porque al escribirla ha habido de todo menos orden y he tenido que revisar, cortar y "tirar" párrafos como si de mis cosas se tratase. Así que tal vez debería haberse titulado "Por qué hay que ordenar?" y la respuesta sería "para continuar".

Tan simple como eso. Ordem e progresso.

 

DON A+ SAN G.R.E.

He vuelto a donar sangre y me he sentido bien.

He vuelto a querer matar a los padres del niño que no para de llorar a mi lado en la caferería y al garete con el buensamaritanismo.

Aunque no veo mucho mérito en dar algo que tu propio cuerpo produce…con la satisfacción de poder pensar que tu ultra común grupo A+ va a ayudar en alguna operación y además te dan agua y un boli! (atrás quedaron los años sin recortes en la Avenida Complutense en los qe poco más y te decidías a donar por el bocadillazo y la chocolatina de después).

El niño sigue llorando, por cierto. Y quiero dejar bien claro que no prefiero esas escenas de tensión entre parejas con niños que se echan la culpa mutuamente porque su hijo llora…pero no sé, no sé…yo no recuerdo ir a restaurantes con mis padres (al margen de las multitudinarias comidas de domingo donde había otros millones de niños gritones y la gente sabía a lo que iba) y si un niño empieza a llorar en un sitio donde otra gente va a estar tranquilamente, pues creo que lo lógico es que alguno de los aportaron genética se lo lleve fuera hasta que se calme. Pero bueno, yo no soy madre. Lo seré algún día y espero no tener que tragarme mis palabras…

Pero es que lo queremos todo. Queremos trabajos buenos, casas buenas, coches buenos, ginebras de diseño, salidas a tomar café y pasar tiempo con los niños…pues mira amigo, todo no puede ser.

A veces hay que pararse, respirar, centrarse un poco e ir por partes. Tomarse lo que toque a cada momento.

El niño se ha callado y yo debería hacer lo mismo. Pues no ha mucho tiempo (ayer mismo) me estaba quejando sobre esta vida mía que en estos momentos no se mueve, o al menos no al ritmo que quiero, o no está exactamente donde a mí me gustaría y lo que me toca comerme ahora (que no está tal mal oiga) es algo así como un aperitivo sin mucha gracia…un pan reseso como para matar el gusanillo.

Y me muerdo la lengua al recordar el mejor-peor-insulto-cierto que me dijo una buena amiga hace unos días y es que soy “una ansiosa de la vida estable”

La vida estable no existe. Ni si quiera son los padres. Todos tenemos nuestras pequeñas batallas diarias con lo que tenemos en el plato. Porque cuando estamos por el segundo, nos arrepentimos de haberlo pedido, y cuando tomamos el primero, soñamos con el postre.

El niño sigue sin llorar y el último recuerdo de la tarde lo dedico a ese señor de gafas oscuras que me repite las cosas una y otra vez para que no se me olviden. Y por esta misma razón es por la que empecé a escribir hace muchos años, porque mi memoria es un fraude y yo sola me convenzo de una cosa y al día siguiente de todo lo contrario. Entonces él equilibra la balanza hacia el otro lado…porque tal vez peque de prudente o desconfiada pero mis apuestas nunca son al 100% por nada ni por nadie…mucho menos por las cosas que yo digo o pienso (que son demasiadas).

Le duró poco. Vuelve el llanto. Me muerdo la lengua otra vez pero con cuidado de no hacerme sangre que ya perdí mucha hoy.

Acábate el café y ponte a apostar por ti misma anda, que al fin y al cabo las probabilidades están infinito a 1.

 Publicado originalmente en cerveza salada



 

 

"ES LO QUE HAY"

No saber qué pasa.

 

Ni saber qué te pasa.

Parecía todo claro. Las instrucciones estaban ahí, no faltaba ninguna pieza. Tienes todo para ser feliz, te repetías hace poco. Y lo sigues manteniendo. Entonces...qué?

Qué es? Qué es lo que te pasa cuando te da por pensar un poco. Cuando algo absurdo desata un cataclismo que no te deja volver al estado de calma aparente en el que pareces estar.

Qué es? 

Es todo.

Es saberte una privilegiada. Es serlo, de verdad, sentirte mal al recordártelo y vuelta a empezar.

Es conformarte y dar gracias y que te miren con pena mientras te repiten "Es lo que hay"

Lo que hay es poco. Pero es lo que hay. Coge lo mínimo sonríe y disimula la cara de idiota.

Porque eres una privilegiada y esto que tú tienes, esto, es suerte.

No te quejes. Hay muchos peor que tú. Saldrás. 

Por supuesto que saldré. Si no lo hago yo quién? Si no lo hacemos nosotros, los privilegiados, entonces qué nos queda?

No estoy pidiendo nada. De todas formas no me lo darían. Estoy conformándome. 

Estoy asimilando. Que es esto y nada más.

Cuando te des cuenta habrán pasado los años y ni te acordarás cuándo te dieron tu primer sueldo, ni cuándo pudiste alquilar una casa. Pero esos momentos llegarán. Seguro. Si no es para ti, entonces para quién?

Entonces qué es?

Es todo.

Es cansarse de intentar ser positivo.

Es hartarse de la misma conversación. Una y otra vez.

Es conformarse con unas cañas para volver a confiar.

Es tener gente alrededor mucho peor y tirarte de los pelos por ser tan idiota.

Es hablar y hablar sobre problemas y ninguna solución. 

Es no tener qué ponerte. 

Es caer por un precipicio y que vuelva a sonar el despertador.

Es lo que hay.

Es no preocuparse por el dinero. Es hacerlo continuamente.

Es tener todo y no saber nada.

Es no hacer lo suficiente.

Es quejarte de vicio.

Es poner la lavadoras y tender ropa gris.

Es leer el periódico.

Es mandar al mundo a carallo, reírse y pensar que llega el viernes.

Es encontrar consuelo al otro lado del teléfono.

Es que se acabe un año malo y que venga otro con demasiadas expectativas y poco que ofrecer.

Es querer confiar y no poder...o no saber.

Es saber que te adaptarás y que todo esto te servirá.

Es que mañana vayas a Vigo y te engañes un poco en el hogar comiendo bien y comprando con papá.

Es saber que volverás.

Es comprender que a lo mejor, de verdad, esto es lo que hay.

Es tener la esperanza de que a lo mejor no.

Es vomitar todo en un blog y que te sirva como recuerdo para tu yo futuro...porque no lo dudes, lo habrá.

 

VOLVER...RE-VOLVER

Parece que es oficial. Que vuelvo.

Y no es que lo haga descontenta...al fin y al cabo la primavera en Madrid es la mejor de las épocas y voy a aprender y a hacer cosas que me gustan. Cosas que me gustan mucho y que espero sean por fin y de una vez por todas "lo mío".

Porque las dudas están bien, y de hecho dudo mucho que me vayan a abandonar nunca...pero hay que decidirse. Hay que decir "Pues venga, p'alante".

Y esto es lo que hago después de unos meses en que ni hacia delante ni hacia atrás. Unos meses de demasiada reflexión y poca conclusión. Que ya sé...que el momento no es bueno, que todo el mundo ha pasado por esto, que ya verás, que sólo es un tiempo...pero no vale. No me vale.

Intento hacer cosas y mantenerme alerta porque es muy fácil dejarse ir cuando te levantas por las mañanas sin un objetivo claro. Y con la culpabilidad (sí, confieso que he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión) de no haber cumplido con lo poco que tenía que tener más que rematado. El carnet de conducir. Seguirá siendo asignatura pendiente, seguiré culpando a la genética por ello y seguiré sin saber qué decirle a la señora que calceta cuando me lo reprocha...

Pero ahora vuelvo. Y no sólo a la ciudad donde el mar no se puede concebir, a la que tanto juzgué y tanto me enseñó. Vuelvo a Madrid y en cierto sentido vuelvo a tomar las riendas de mi vida. Vuelvo a tener un objetivo y una ilusión. Que es un Master que me ha hecho endeudarme con el banco y despotricar contra el sistema educativo después de dedicarle 6 años de mi vida? pues si es el precio que hay que pagar por empezar una vida...filliña, "eche o que hai"

Y dejar Vigo. Parece que esto fue un aperitivo de lo que puede ser la vida en esta ciudad con microclima y macrofamilia. Dejar esas llamadas del Jefe para tomar un café o picar algo y al llegar encontrarte que ha hecho lo mismo con tus hermanos. Dejar esos desayunos Cósmicos, esas sesiones de patinaje y esas cañas Colegiales. Esas salidas nocturnas premeditadas sabiendo que terminarán con siestas mañaneras entre cañas y sandwiches. Esos "asuntos" de domingo viendo cómo se muere el Sol cerca de las Cíes, esas quedadas a las 8 que inesperadamente se convierten en despedidas a las 5 con unas cuantas barras de bar como testigo de conversaciones infames. Esas excursiones en coches donde la música parece hablar de mí y de todas y que nosotras contestamos cantando a grito pelado.

Parece que no tocaba todavía. No era el momento. Pero lo será algún día (esto último no sé si lo afirmo o lo pregunto)

Y dejar de pensar qué estoy haciendo y de actuar y reaccionar irreconociblemente a las cosas. Volver a ser yo y mi circunstancia y no dejar que las circunstancias se apoderen de mi yo.

Me voy. Triste por lo que dejo pero con ganas. Con muchas ganas de reencontrarme con Madrid y con toda esa gente que conozco y que me queda por conocer a 600 kilómetros de casa. Pero, sobre todo, con ganas de reencontrar y reconocer a esa Carmen del futuro de la que espero tanto.

BACK TO EL FUTURO

Todo el mundo habla de él pero parece que no llega. Lo visten de luto o de un blanco cegador desteñido de lejía. El futuro es ese ente amorfo y extraño en el que se depositan interrogantes, miedos, incertidumbre y esperanzas. Porque no queda otro remedio que hacer eso...esperar por él.

Pero lo cierto es que no hacemos otra cosa que vivir el futuro de alguien. Alguien a quien dejamos atrás y que confiaba en nosotros. Yo, por ejemplo, estoy viviendo el de esa niñ(it)a de 3 años que llevaba lazos escoceses y pintaba a todas horas, el de esa niñ(at)a de 11 que decía que en el Fin de Año de 2000 iba a salir, el de esa adolescente que suspiraba por crecer y cuyo mundo parecía girar más lento que el del resto de la humanidad y el de esa joven que con su recién estrenada mayoría de edad se fue de casa para hoy, 7 años después, estar pensando en la vuelta...

Porque de pronto comprendí, como ya dijeran Almodovar y Macnamara en un tiempo hortera, colorista y plasticoso, que el futuro ya está aquí. Porque el futuro es el presente elevado a la enésima potencia. El futuro es el presente pero lleno de oportunidades. Entonces se filtra y tal vez sean menos, pero ahí están, rodeándonos, muchas oportunidades. Aquí. Ahora. Y decisiones. Y consecuencias. Estas últimas son el contrario a las oportunidades. Son las que recibimos del pasado. De haber o no haber hecho algo. Y las procesamos ahora.

Blanca me envía por uno de estos artefactos tan del futuro pero que hoy día tenemos al alcance de la mano, una foto directa desde el pasado. Ahí estamos 4 tipejas en un catálogo de colegio...de esos que tantísimo daba que hablar cuando todavía no salíamos en él y se lo robábamos a la hermana pequeña de uno "de los de Jesuítas" en el recreo para fichar a todos los niños que nos hacían tilín o tolón, y que después tantos quebraderos de cabeza nos dio cuando nos tocó salir retratadas en él...con la presión que ello suponía!! "qué vas a ponerte" y "hay que salir bien"...que lo va a ver todo el mundo y lo que es peor...es para siempre! Consecuencias...

Y era cierto porque aquí estoy sonriendo desde el futuro, viendo cómo éramos. Sin flequillo, con caras más redondas, expresiones que hace años dejamos de tener y el corazón con unos cuantos millones de latidos menos...aunque seguramente en el momento de la instantánea fuese a salírsenos del pecho. Y qué me creía yo entonces? Pues que el futuro iba a llegar e iba a decirme lo que tenía que hacer como hasta ahora había sucedido: 3º de Primaria...2º de ESO...Bachillerato...y así ocurrió...1º de Bellas Artes...3º de Derecho...Pero no. Lo cierto es que nadie ha tomado las decisiones por mí. Ni si quiera mi yo futuro sino mi yo de cada momento, a cada momento. Yo decidí cuando tocó lo que tocaría.

Así que nada de dejarle las cosas al que venga después, como me encanta hacer..."ya decidirá la Carmen del futuro" pienso a menudo...Pues bien, amiga...la paradoja es que la Carmen del futuro no es más que tú misma ahora. Ahora? sí, ya. Pero ya? Ahora mismo. En serio? Sí. De hecho esa que acabas de señalar, esa ya es Carmen pasada, como el agua. o es que no de acuerdas de José Ángel?"

Sí que me acuerdo. Lo recuerdo muy bien de hecho. Mi profesor de Lengua tratando de explicarnos que el presente no existe. José Ángel interpretó una coreografía de movimientos repetitivos en la tarima de aquel aula..."Porque esto que estoy haciendo ya es pasado, y esto ya es pasado y esto ya es pasado...entendéis?" decía mientras se desplazaba, no haciendo el moonwalker, pero con unos gestos que nos dejaron, a los 68 ojos que lo observábamos, bastante desconcertados. Esa coreografía triunfó bastante entre mi grupo de amigas, bastante amigas a su vez de hacer mofa de todo lo que nos rodeaba y sucedía en aquellos años de risitas y absurdeces varias.

Y aunque las intenciones de este joven eran buenas (aunque para mí fue un mayor más hasta que en una excursión de fin de curso, de colegio y de etapa nos confesó cómo era él a nuestra edad, entonces comprendí que era un joven como tantos otros...un mozuelo al fin y al cabo) porque intentaba explicarnos que tenemos que mirar hacia delante y que no hay aquí ni ahora, en realidad eso es lo único que existe creo yo.

Me estoy liando entre pasados, presentes y futuros que fueron, son y serán (o todo lo contrario) pero es que entre cambio y cambio de pañal, observando a un ser que tiene toda la vida por delante (tú también mujer! ya, bueno...yo creo que de mi vida, como mínimo el prólogo ya está escrito) pues te da por reflexionar sobre tu existencia. Bueno, eso y que tengo 25 años y nada por delante. Nada? O todo? 

Está bien, tengo un presente que se divide entre consecuencias de decisiones pasadas y dudas sobre oportunidades futuras. Vale? Queda claro? Pero a quién le estás explicando todo esto? Pues creo que a mí misma...Y qué has sacado en claro. No mucho en realidad. Ya...eso me temía. 

Bueno parece que sí que tengo una cosa clara. Y es que hay que (re)conocer quién fuiste para saber quién eres. Y que según Blanca ya es la segunda vez que cuando me pregunta "pero Carmen...cómo seremos?" yo le contesto lo mismo: "Pues como ahora. Pero mejores."

Pues eso. Que en el futuro...ese del que llevo renegando varios párrafos, seremos mejores. Y por qué estoy tan segura de esto? Pues porque habremos vivido más. Y vivir, como mi abuela le dijo a mi padre y este me repite (cuando le da por ponerse existencialista y no por echarme broncas por perder objetos que luego aparecen)...siempre será la mayor aventura que te puede ocurrir. Asi que venga lo que venga de esa cosa amorfa que es el futuro...será algo bueno.

PERDIMOS UN MUNDO DE COLOR

Pero a mi me gustan los colores poco saturados. Soy de grises, de ciudad, de humo, de gabardinas y de trajes. Y en medio de todo eso, una nota de color…un paraguas rojo.

"Un mundo de color"…alguna vez lo tuvimos? A estas alturas ya estaremos todos de acuerdo en que aquello no era real. Que la frase que el jefe me repite cada vez que voy a salir, "La vida no es esto" es muy cierta. Que basta ya hombre! Que de esto saldrá algo bueno y es que se va a hacer una buena purga. Dónde quedó la meritocracia? la perdimos. Que vuelva. "El que es bueno lo es en todas partes" pues a eso hay que aspirar. A ser los mejores. Nos habíamos olvidado de lo que es la cultura del esfuerzo. De que las cosas cocinadas a fuego lento saben mejor. De que quien algo quiere, algo le cuesta. Por supuesto que tenemos que luchar por nuestros derechos pero la indignación contra los de arriba, a pesar de ser necesaria, no va a resolver todos tus problemas. Y ahora mismo, a corto plazo, tenemos muchos. O es que es así como se vive en realidad? con un montón de pelotas en el aire, haciendo malabares, conteniendo la respiración para que no se caigan todas al suelo? Como un castillo de naipes? No puede ser. La realidad debe ser algo así como un juego de construcciones. Con una base sólida, poco a poco, pieza a pieza.

En Europa hablamos de eso que resuena tanto, "el estado del bienestar", en la Constitución de los Estados Unidos hablan del derecho a la felicidad. Expresiones que me dan que pensar. Qué es estar bien y qué es la felicidad?

"Esto no deja de ser una Revolución Francesa moderna" decía mi tía Marta ante las continuas protestas de la gente. De la clase media. De la mayoría. Ante esa indignación que se ve, se palpa, se siente, se lee y hasta se huele. En el supermercado, en los bancos, en las noticias, en las tertulias de después de comer, en los grupos de jóvenes, el los cafés adultos. Está en la calle y en tu casa.

Ahora mismo, mejor no hacer ningún plan. Vivir al día a día. Salir con amigos, tomar un café, ir de copas, trabajar, cambiar, pensar, sortear los baches, sobreponerse, vivir, decidir tener un hijo, volver a estudiar o empezar un negocio...no hay buen o mal momento. El momento es el que es. Y punto.

Hay que seguir viviendo. El mundo no va a parar de girar por estar en crisis. Al contrario, la maquinaria debería ponerse de nuevo en marcha. Los motores están algo oxidados porque nos habíamos centrado en la carrocería. Las respuestas? Yo no las tengo. Ni ni nadie. No te fíes. Eres tú y nada más.

Yo sólo tengo preguntas. Y me temo sólo van a ir aumentando a medida que encuentro respuestas. Pero de esto se trata, de encontrar soluciones a los problemas. 

Hay que trabajar y si no te dejan, intentarlo en otro sitio. Intentarlo todo. Intentar lo impensable. Intentar lo imposible. Si no es ahora, cuando? En el momento de no pensar. Es el momento de fallar. Fallar mucho. Fallar cada vez mejor. Es momento de tomarse las malas noticias con calma y de seguir. "Keep calm and carry on"

Y cómo salimos de esta? pues paso a paso…o mejor dicho, pasito a pasito. Uno y después otro. Hacia delante. No vamos a volver a lo de antes pero tampoco nos vamos a quedar aquí. Por mucho que me gusten los grises este es demasiado oscuro. Ni si quiera se sabe qué es. Porque este es un momento de incertidumbre donde la gente está decidiendo hacia dónde tirar. Dónde hay un rayo de Sol?

Esta terrible incertidumbre no puede durar para siempre. Alguna puerta hay que escoger. Seguramente muchos fracasen y entonces...habrá que volver a intentarlo.

Somos una generación ("la generación de la crisis" como nos bautizará algún sociólogo espabilado) que sabíamos, o creíamos saber lo que nos tocaría. Presupusimos que todo iba a ir a mejor. Y por qué? quién garantiza eso? desde luego no la Historia de la que parece no aprendemos…

Simplemente porque llevaba 40 años ocurriendo. Cada generación prosperó con respecto a la anterior. Padres que trabajaban para mandar a sus hijos a la Universidad…Ay! la Universidad, sinónimo de éxito. Porque lo de que "los libros os harán libres" no es ninguna tontería! pero ahora resulta tenemos a demasiada gente libre. Ojo! MENOS MAL! Estoy encantada de venir de un lugar donde la gran mayoría de la gente tiene acceso a "la" educación. La de todos.

Pero somos una generación que, al contrario que la anterior, no sabe dónde va a acabar. Crecimos con todo a nuestro alcance pero ahora se nos niega el futuro que nos correspondía. Y por qué? Porque crecimos en una mentira. A los siguientes no les pasará porque estarán todavía más preparados, porque el conocimiento no puede pararse con nada, ni si quiera con una crisis mundial. Para entonces el sistema habrá cambiado. El cambio de esquema es lo que rompe todo. A todos. Porque adaptarse es muy complicado. Es lo más difícil. Hace tiempo que vengo confirmando que es la mayor virtud en el ser humano. El que sepa adaptarse saldrá exitoso de esto. El que siga llorando no. Y ojo! esto lo digo sin trabajo y ninguna perspectiva de futuro. Sólo con la ilusión de saber que en algún momento se me dará la oportunidad de demostrar lo que valgo. Porque lo valgo. Porque lo valemos. Todos tenemos algo que nos hace valiosos. Sólo hay que encontrar qué es y explotarlo. Hay que ser listos. Hay que conocerse. Muerte al autoengaño. No sé qué va a ser de mí. No sé qué va a ser de nadie! confío en la gente y en sus habilidades, nada más. Lo cierto es que la Suerte es un factor que influye, no vamos a engañarnos. Pero la suerte se busca. "Conozco a mucha gente lista que ha fracasado. No conozco a nadie trabajador al que le vaya mal" me dijo un día Manu. Es así.

Vivo en un país donde el problema es que somos muchos y muy preparados y cada uno quiere su trozo. Pero antes lo que se repartía era una tarta y ahora es un bollo de pan reseso. Ni eso quieren darnos? Venga hombre! Que me devuelvan el dinero! No hay? Pues entonces que me devuelvan la ilusión y las ganas!!

Hay que lanzarse. No hay coste de oportunidad. No vas a perderte nada. No vas a desperdiciar el trabajo de tu vida por atreverte a perseguir un sueño, más bien al contrario, puede que sólo así llegue. Vivan los emprendedores. Qué bonita palabra! "emprendedor" Emprendamos y prendémonos. Ilusionémonos con algo que sea sólo nuestro y no heredado. 

Ya...lo que tú quieras…pero ahí está ese gran interrogante…Y ahora qué? Pues ahora mismo toca esa frase tan manida y cierta en momentos de cambio: Renovarse o morir. Intégrate o desintégrate.

En fin…lo cierto es que por mucho que intente pensar en positivo y hacia delante, a pesar de mi tendencia a todo lo contrario, la gente está apagada. Porque parece ser que el mundo era Times Square con sus anuncios gigantes y brillantes y ahora descubrimos que tenemos que pagar la factura de la luz.

Y entonces decimos esa frase tan de padres..."Que no somos de Fenosa!!"

JOBS.

Steve Jobs murió el mismo día en que se me ocurrió revisar borradores de entradas y encontré uno titulado "Yo también mordí la manzana"
Empezaba con un "Hace un tiempo relativamente corto, me convertí al Macquismo" y contaba cómo de 10 portátiles en una mesa en la biblioteca de Bellas Artes, 7 eran Macs con sus 7 cargadores blancos y cuadrados enmarañados y cómo flipaba con que se iluminase la manzanita…De aquello hace ya bastante y como ya comenté en su día, el MacBook, el iPod y el iPhone me convierten en iPiraña.

"Once you go Mac you never go back" me decía un amigo este fin de semana. Y es así. El hecho de que los usuarios seamos la mejor publicidad del producto no es algo que se consiga con una buena estrategia de marketing sino dejándonos contentos, haciéndonos la vida gracias a la tecnología (ambas bastante complicados de por sí) más fácil. Él lo logró.

Se apellidaba Jobs. Y ahora me paro a pensar en la cantidad de trabajos que habrá generado. La cantidad de personas a las que habrá tocado, mirado, reprobado, animado o inspirado para conseguir que hiciesen mejor su trabajo…

Steve Jobs no hizo el mundo Mac. Lo imaginó.
Y no paró hasta que lo vimos. Hasta que lo tocamos.

Dicen los que coincidieron con él que era un auténtico tirano. Me lo creo. Los genios, visionarios o como quieran llamarlo (este lo era) no pueden tener un carácter como el resto. Porque ven más allá. Porque van más allá. Tienen una realidad diferente a la tuya y la mía. Tienen la realidad que quieren. Y si no les gusta van a hacer lo posible por cambiarla. Esto, supongo, es lo que le llevaba a llamar un domingo porque había que cambiar el amarillo del logotipo de Google. Es un personaje que siempre me fascinó. Cientos de artículos sobre su persona con esos puntos dramáticos (adoptado, sin dinero, expulsado de su propia empresa, grave enfermedad) que ayudan a forjar ese carácter implacable, esa vida de película. Esa historia que será leyenda.

Steve Jobs me interesa más allá de sus aportaciones al mundo de la tecnología, de la música, de la comunicación o de las películas. Me interesa por su aportación al mundo en general. Porque es un personaje que inspira. Porque vino, vio y venció. Porque le costó. Porque quiso y pudo. Con todo. Menos con ella.

La muerte no entiende de genialidades ni excentricidades. La muerte te sorprende. Seas quien seas. Jobs apagó su equipo como si de un ordenador que se cuelga se tratase. Sabiendo que llegaría el momento, dejó que el quesito de colores girase unos años más para acabar en un fundido a negro. Sin hacer mucho ruido. Como sus productos.

Nos quedamos sin muchísimas presentaciones con jersey negro y pantalón vaquero. Nos quedamos sin una persona carismática, imaginativa, poderosa y visionaria. Pero podremos seguir disfrutando de ese discurso que un buen amigo dice que hay que ver a menudo. Puede que sea uno de los mejores que haya escuchado en mi vida. Desde luego el más motivador. Porque habla de él, de su vida, pero te habla a ti, de la vida. Te dice: yo estoy aquí, no es por casualidad, sino porque hay que querer seguir, hay que buscar, hay que luchar, hay que confiar, sólo así se encuentra. Sólo así te encuentras.

Es un discurso excelente. Propio de alguien de letras más que de ciencias...pero era Jobs de ciencias? de letras? de tipografía? Creo que era un hombre de hombres. Creía en el potencial del ser humano y en la posibilidad de tener todo a nuestro alcance. Y así nos hizo la vida más fácil.

Alguna vez hablé de quemar etapas. Él habla de unir los puntos. Me gusta más…al fin y al cabo…no es lo que hacíamos de pequeños cuando sólo uniendo los puntos conseguíamos ver el dibujo final? 

Estoy segura de que en el caso de Jobs, el resultado será una manzana mordida. 

Otros genios vendrán. Despidamos a este.

PD Es curioso que el símbolo sea una manzana mordida cuando todos sabemos que se oxidan si no te las acabas. Y sin embargo esta no. Esta se renueva y se mantiene apetitosa. Esta significa que te gustan las cosas buenas, fáciles y bonitas. A mí me gustan las cosas y bonitas.

 

 

 

NOPAJ

Japón ha puesto todo del revés.

Me ha puesto a pensar tras unos días de no hacerlo. Tienen que ocurrir cosas así para que reflexionemos sobre el "big picture" que dicen los ingleses?...pues tristemente, parece que sí.

Viene una ola y se acaba todo. Literal.

Entonces volvemos al punto 0. Al de la supervivencia.

Entonces ya no dudas sobre qué hacer cuando acabes la carrera, si ha sido penalti, qué marca de detergente comprar o si quieres tener otro hijo. Te paras. Tu vida se reduce. Tus perspectivas se desvanecen. Porque entonces sólo estás tú con tu propia y verdadera existencia.

Volvemos a luchar para sobrevivir. A buscar agua y comida. Y luego piensas que hay mucha, muchísima gente que vive ahí. Y que todas las discusiones y reflexiones que hacemos versan sobre una vida que no es la de toda la humanidad sino la de una minoría.
Porque de pronto eres consciente de que estamos habitando este mundo como una plaga. Porque somos muy listos. Y nos creamos unas realidades que vivimos creyéndonos lo que nos cuentan. Lo que nos contamos. Pero lo cierto es que todo es mucho más sencillo, primitivo y despiadado.

Los japoneses han puesto todo del revés. Donde se esperaban llantos y saqueos, vemos humanos o humanoides asimilando lo que les ha tocado vivir. Vemos gente con miedo pero no un miedo apasionado, no una trsiteza desmedida...puro autocontrol. Me dan miedo los japoneses. Me da miedo una cultura tan distinta a la mía. Será eso. Que no lo conozco. Y a lo desconocido lo respeto y lo temo.

Me acuerdo de La gran ola de Kanagawa y pienso. Que todo es muy absurdo. Que seguimos discutiendo de fútbol, tomando copas y decisiones mientras al otro lado del mundo se desata una crisis nuclear. Y me acuerdo de Sor Argentina defendiendo este tipo de energía. Y de mí misma pensado en ella como el futuro. Y pienso. Pienso que a los humanos puede que todo se nos vaya de las manos. Que a lo mejor lleva mucho tiempo yéndosenos de las manos. Pero a la vez recuerdo que catastrofes han ocurrido y ocurrirán siempre. Y de todas nos hemos repuesto. Somos una raza que se ha hecho con el dominio del planeta. De este planeta Tierra que nos manda un mensaje claro: No os quiero aquí.

Esto no ha sido Haiti o Indonesia donde teníamos la posibilidad de ir contra el sistema (que cómodo siempre. Qué fácil. Qué liberador) "porque son pobres y las estructuras frágiles y es que hay que ver...si esto pasa en un país desarrollado pues claro...bla bla bla..."

Esto es Japón. El más preparado. La mejor tecnología.
Es el mundo contra lo mejor de los hombres (contra esos superhombres que arriesgan sus vidas por salvar millones)
Y nos gana.
Por goleada.
Aquí es cuando entra el miedo.

Y luego están los muertos. Reflexionar sobre los muertos del terrorismo y los muertos por catástrofes naturales. La pena es la misma. La rabia no. En los últimos sólo hay impotencia y miedo. En los primeros volvemos a tener la posibilidad de castigar a nuestra especie. Somos capaces de lo mejor y de lo peor. Tal vez seamos a los que haya que temer más que a la Naturaleza. Seguramente.

Y por último, lo peor. Las desgracias? Las historias? No. La incertidumbre. El peor de los estados. No puedes mirar hacia delante, no puedes afrontar los hechos. Simplemente te mantienes en el alambre. Por cuánto tiempo? No mucho. Se necesita información. Hoy día no sé si tenemos poca o demasiada.

Japón ha puesto todo del revés. Japón se ha movido. Japón se ha inundado. Japón se ha contaminado. Japón está muy lejos. O tal vez no tanto.

INSERT COIN

Varias son las veces que he comentado cuantísimo necesito instalarme en MI cuarto. Es decir, me pueden dar cuatro paredes y un armario (grande, por favor) en cualquier lado. Pero eso no los hace míos. Tardo unos cuantos días en hacer que esa estancia se convierta en mi válvula de escape, en mi santuario particular donde poder hacer el indio o cambiarme de vestuario cuantas veces sean necesarias sin que nadie insinúe que estoy tardando demasiado en decidir.  Donde estar horas después de haber dado las buenas noches a los habitantes del hogar, después de cerrar el día, de despedirme del mundo. Entro en mi cuarto y paso a otra dimensión. La mía.

En este microcosmos no faltan referencias a todo tipo de recuerdos y situaciones en modo de miles de fotos, postales de viajes, de cuadros, antiguas, posters...lo cierto es que no lo he variado mucho en estos 6 años fuera. Lo que cuelga de mis paredes ha ido en aumento, conservando, por ejemplo, ejercicios de clases de Color 1.

Y ahora está todo en cajas. Esperando a que lleguen los kilos de blue tack para volver al lugar que les corresponde. Entradas de conciertos, de locales, notas absurdas, recortes de revistas, dibujos...

Pero tengo la impresión de que, por mucho que lo vista de seda, el cuarto de Vigo, cuarto de Vigo se queda. Siempre será el cuarto de casa de mis padres. Se acabó el cuarto de Madrid. Se acabó Madrid.

Han sido 6 años de vida universitaria en una ciudad que no me convenció hasta el final. Como un amor de verano cuando llega septiembre. Es entonces cuando te das cuenta de todo lo que has disfrutado, de cuánto le debes. Cada curso fue distinto al anterior. Y desagradecida de mi, llegaba echando pestes de ella. Madrid me ha dado mucho. Me ha dado una vida distinta. Y ahora, sin la perspectiva del regreso en septiembre, sé que la voy a echar de menos. Y hago una mueca pensando en el regocijo de todos aquellos que se rieron de mí por renegar de la ciudad por la que dicen se va al cielo. Ay Madrid! por increíble que parezca, por imposible que pudieran resultar estas palabras salidas de mi boca: Sé que volveré. Espérame.

Pero en realidad la ciudad es un todo, son tantas cosas. Es Colegio Mayor, cantar conduciendo la vespa, perderme por sus calles, Facultad de Derecho, noches, pisos, terrazas, mudanzas con calor, exámenes, lugares extraños que ves un día y jamás vuelves a encontrar, cañas, no conseguir un taxi, estudiar con un barreño con agua en los pies, los chinos que venden cerveza, comer una hamburguesa en Alfredo's, botellones con frío, la Gran Vía, llegar a casa con pintura en la cara, copazas prohibitivas, cines en V.O., horas en la Fnac, madrugar, que el plan sea que no hay plan, acabar en la casa del primo del compañero de piso del amigo de tu amiga, los Domingos, el edificio de escultura de Bellas Artes, los Viernes, pero sobre todo Madrid es gente. Son amigos. Tantos. Muchos ya se han ido, unos cuantos se conservan gracias a este invento que permite mandar un mensaje de "qué tal todo?", y un puñado viven contigo el día a día. El fin de semana a fin de semana. Eso es lo que realmente voy a echar de menos.

Mi cuarto no va a ser mi cuarto. Porque Madrid ya no es Madrid. Cuando vuelva será otro. Haré un libro-recuerdo de todos estos años y lo dejaré en mi estantería. Junto con la carpeta llena de cartas de niñas de 15 años que no entendían nada de este mundo traidor. Para qué? Pues porque hay que seguir adelante, siempre adelante pero sin olvidar. Y un día abrirlo y encontrar una puerta directa al pasado. Sólo sabiendo quiénes fuimos entendemos quién somos. Algo que, a veces, se me olvida.

Quemar etapas. Eso es.

Disfruta de tu último año como estudiante, espero que sea un GRAN AÑO.    

Disfruta de tu último año como estudiante, espero que sea un GRAN AÑO.

 

Lo fue.

Adios Madrid.