NENÉ: LA ÚLTIMA DE ESA GENERACIÓN QUE FUERON LOS PADRES DE MIS PADRES

A la abuela Nené hay que recordarla como era: pequeña, pía, habladora, rabuda y muy presumida. 

Si pienso en Nené, la imagino con alguno de sus trajes de chaqueta, pelo de peluquería, gafas de estrella de Hollywood, comentando sobre las 8 conversaciones que hay en la mesa, padeciendo todos los males que le contábamos que alguien tenía, mandando a todos, cogiéndonos por el brazo para decirnos que hay que ser buenos, contándonos sus historias de la Guerra y disfrutando de ver que su prole sigue multiplicándose. Ah! Y con la virgen del Pilar al cuello, por supuesto.

La abuela Nené nos marcó a todos.

Hoy quiero recordar las meriendas en Pi i Margall donde rodaban cabezas y caían roscones y también aquella casa de Riobó que sólo los mayores conocieron y los pequeños vivimos a través de sus recuerdos. Quiero acordarme de esa flor de edelweiss que tenías enmarcada encima del televisor para que todo el mundo supiera que tú eras de Jaca, de la montaña. Quiero acordarme de todas las cintas que nos regalaste de la Virgen del Pilar, de la forma que tenías de poner los ojos en blanco y decir “bueno, bueno”, de tus caprichos y del cardo, que te encantaba. 

Quiero recordar aquella película VHS que me regalaste con “Sonrisas y Lágrimas” escrito en rotulador negro. Ten por seguro que la gasté. Me gusta creer que heredé tu vena cinéfila y me río al pensar en la cantidad de películas que viste y que podían ir en contra de tus creencias. Pero así eras tú. Bátante contradictoria. 

Todos estos recuerdos se me acumulan hoy, cuando un mensaje en el teléfono me confirma que no te voy a ver más. Y eso es lo más triste de todo. Que ya no voy a poder pedirte que me cuentes otra vez cómo fue el bombardeo de Guernica, lo del rescate en Burdeos, los 3 años de carteo con el abuelo Florencio, los veraneos en Corujo o las anécdotas de tus 10 hijos.

Todos esos recuerdos me los contaste en vida. Y hace unos días me los regalaste por escrito. Me cogiste del brazo, me entregaste una libreta con tus memorias escritas en mayúsculas y me dijiste “para que escribas una novela” 

Te fuiste tranquila. Con 96 años, en cuanto comenzó tu deterioro, preferiste seguir durmiendo. 

A mí me cuesta creer en un cielo. Sin embargo tú estabas convencida de su existencia y rezabas todo lo que no hacemos tus descendientes por que todos alcancemos las puertas del mismo. Así que estoy convencida que San Pedro te recibirá con una buena fiesta de bienvenida.

Supongo que aunque dejas atrás 9 hijos, 24 nietos y 22 bisnietos que hoy te lloran con una tristeza enorme, por otro lado estás encantada de reencontrarte con la bis, con tu hermano Luis, con tu adorado Florencio y tu hija Mariateresa. Dales un beso enorme a todos de nuestra parte.

Dicen que es ley de vida.
Dicen que es lo mejor.
Lo sé. Pero yo estoy triste.
 

Gracias por todo abuela. 
Te vamos echar muchísimo de menos.

YO ME QUEDO

Yo me quedo. Esta noche. Estos instantes. En ese estadio donde dicen que los sueños salen a actuar. Hoy se disfrazaron de tragedia.

Me quedo con esta crueldad. Me quedo con vivirlo. Con sufrirlo. Con llorarlo. Con consolarme.

Yo me quedo con la camiseta. Esa que ahora cuelga triste en la silla y que es celeste. Un color que sólo me gusta para el fútbol.

Me quedo con todas las cañas de estos jueves de Europa League que nos hicieron soñar. Me quedo con los compañeros de sufrimiento. Con las caras, los gritos, los “uy” los “vamos!!” y los cánticos. Pocas cosas me emocionan más que mucha gente cantando al unísono. Nunca una grada llena de bufandas y brazos al cielo me pareció tan tristemente preciosa.

Me quedo con los goles, claro. Con los cabezazos fallados. Me quedo con Guidetti, que aún no se lo cree. Me quedo con el Toto, que tan pronto me lo cruzo por la calle como lo veo en la televisión emocionado, con la mirada puesta en la grada visitante y el rostro entumecido.

Me quedo con mis 8 primos que animaron como sólo unos descendientes de Florencio García pueden hacerlo. Con tantos amigos que mancharon Manchester de celeste. Hasta con el Alcalde! ese al que le demandaron una ronda. Me quedo con los celtistas. Me quedo con ser de un equipo pequeño.

Noches como hoy valen millones. Más de los que cobrará cualquiera de esos 22 jugadores en su vida. Porque noches como la de hoy pasan a las Historia de un club. Un sentimiento, por manido que resulte, que no se puede explicar. Es completamente irracional. Y sin embargo…”Y si?” Y sufres, gritas, callas, rezas y contienes la respiración como si tu vida dependiese de ello. 

Me quedo con este equipo tan de Vigo. Y con la lluvia que cayó hoy en la ciudad tal vez como presagio de la noche triste que íbamos a vivir los celestes. Un recordatorio de que somos humanos. Tanto que ahora estamos “jodidos” como confesó Aspas al micrófono justo antes de dar las gracias a toda la gente por apoyarles. Justo antes de recordar que esto es un equipo de chavales que se conocen desde la cantera y que han atrincherado al Manchester United obligándoles a jugar a no jugar en su campo. Un equipo que hace 5 años ascendía de segunda y hoy se despide de Europa en Old Trafford. ¿Cómo no voy a quedarme con ellos?

Me quedo con vos, cos nosos. Me quedo coa afouteza e co corazón. Porque o primero o demostrasteis no campo, e do segundo imos sobrados. Algúns dirán que é o único que temos nas vitrinas. Eu quédome con iso.

Me quedo con mi equipo. Me quedo con el Celta. Pequeño. Semifinalista. Grande. Campeón!

Gracias.

"SIEMPRE DESEÉ SABER ESCRIBIR..."

La experiencia me dice que de situaciones en las que estás digamos “desajustado” anímicamente por exceso o por defecto, surgen las mejores expresiones creativas.
Últimamente estoy muy contenta y tal vez por esto hace tiempo que no escribo.

No sé si será esta la razón o el hecho de que a sus casi 96 años algo revuelve por dentro a Teresa (como nos pide que le llamemos ahora porque al parecer ya es mayor para que le llamen Nené) y tiene algo de miedo (como para no tenerlo) pero la cuestión es que hoy la abuela vino a la comida con un regalo para mí.

Nené ha tenido una vida de película. Sobrevivir al bombardeo de Guernica, a otro en Bilbao, que se la llevasen en un barco a Rusia o ser rescatada en Francia son sólo algunos de los acontecimientos que le pedimos que narre una y otra vez aunque ya nos los sepamos de memoria.

Con su padre militar y su madre, una mujer adelantada a su tiempo que fumaba y jugaba al poker habiendo nacido con el siglo, vivió una vida alejada de su Jaca natal y la familia que dejó en Aragón para formar una (y muy numerosa) en Vigo con Florencio, su gran y único amor

Mi abuela Nené es peculiar y yo siempre le pedí que me contase su vida para poder escribirla. Hasta le regalé una libreta que traje de Nueva York para este cometido.

Hoy me la ha devuelto escrita con mayúsculas y yo que no soy de hierro (más bien todo lo contrario) me he emocionado. Vi a mi abuela más pequeña e indefensa que nunca y de pronto entendí que es precisamente en estos momentos cuando quiere pelear por dejar su huella en el mundo.

Esta libreta, con una etiqueta en la cubierta que indica la dirección a donde devolverla en caso de pérdida, es una maravilla. Me pareció que no era suficiente con añadirla a la lista de pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena. Tenía que contar su historia. Igual que mi abuela tenía que contar sus memorias.

Dice nada más empezar que siempre deseó saber escribir para escribir sus recuerdos.

Gracias por dejarme vivirlos contigo, Teresa.

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ALGUNAS PEQUEÑAS COSAS QUE HACEN QUE LA VIDA VALGA LA PENA (VOL XXXI)

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Que te nombren en los agradecimientos de una tesis

El olor a trufa

Que el Celta le meta 3 al Barça en BalaÍdos

Que Chiqui pregunte cuántos representantes García hay en el campo y ante el aluvión de respuestas concluya "Mecagonrossss!!! Grada García ya!"

Que te traigan el desayuno a la cama

Quedarte en silencio en tu mesa y escuchar una conversación divertida en la de al lado. E intentar disimular la risa. Pero no poder

Volver por la noche y quedarme un rato viendo cómo duerme Roque en la cuna a mi lado. La paz

Ese mail que te confirma que ya tienes billete para volver en Navidad a casa

Mi hermano Santi de rodillas bailando la Bella y la Bestia con Martina

Las siestas de invierno donde no sabes bien si esa extremidad que tocas es tuya o del otro

Que cada año, por un instante, todos imaginemos lo que haríamos si nos toca la lotería

Los remiendos con hilo rojo que me hace la Señora que Calceta

Que hagan un escrito a partir de una fotografía tuya

La publicidad argentina

Volver a ver álbumes antiguos. Y la cara de críos de tus padres. Calcular la edad que tenían y confirmar que los tiempos han cambiado

Beberse una botella de vino blanco mano a mano. O varias...

Los viernes de tableta de chocolate, palomitas, pijama de cuadros, sofá y peli

Las caras de liberación de mis hermanos y cuñadas cuando por fin consiguen dormir a las fieras

Cuando te mueres de hambre y justo llaman al timbre con la comida a domicilio. Eso que sientes por el repartidor se acerca mucho al amor

Lo bien que sienta dejar de engañarse

Bailar Girls Just wanna have fun

Elaborar estrategias de ligue con tu amiga para que después las mande todas al carallo

Esos 10 segundos en que cierro los ojos cuando me tumbo en la cama para dormir, justo antes de volver a abrirlos para poner la alarma

Mi prima Iria alegrándonos la vida en el chat cuando nos cuenta historias de que se le escapó la cerda o nos manda vídeos cantando

Caminar por la calle con Martina un día de sol y que diga “Mira maína, huellas!” refiriéndose a las sombras

Sentir que no estás solo cuando empiezas a teclear en Google una pregunta a la desesperada y mágicamente se autorrellena.

Cenas con los padres de Eguiar

Lo guay que es cuando nos acostamos siendo uno más en la familia

Ver amanecer desde el avión. Con esos colores: Rojo, naranja, amarillo, verde y azul

Que mi hermano Manuel me mande esto para la siguiente edición de esta lista: “Llevar a mi hijo Roque a la guardería, de la mano, y comentando con él cada una de las cosas que le asombran: una moto, un coche, un bus, un semáforo, un puente...mientras saluda a la gente que se cruza con un sonoro HOLAAAA, e intercambia impresiones con una cuadrilla de pintores que pintan los bancos del parque…”

El amarillo de las hojas en otoño

Saber que vas a recibir respuesta a tus mensajes. Y recibirla. Siempre.

Los programas de cine en la radio

Escuchar, sin querer, que hablan bien de ti

Volver a motivarse con Mariah 

Y las tardes de cutter, plumilla y tinta

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EL DÍA QUE NACISTE IV

El día 3 de noviembre por la mañana felicitamos a tu abuela por sus 66 años tan estupendamente llevados y por aguantarnos durante casi 40 de ellos. Ella se limitó a decir “Gloria, salta a ver si nace hoy” a lo que tu padre contestó “Pues parece que hay movimiento”. Por fin!! Movimiento!! Había comprado un billete con bastante margen para asegurarme verte y con el pachorrismo que caracteriza a tu familia, no te dignabas a salir, así que temía volverme a la capital sin conocerte. Pero no. Te vi. Aterricé en el aeropuerto de Vigo y fui directa a coger en colo esos 3,800 kilogramos de cosa diminuta y comestible que eras. Dice tu padre que lo hiciste por mí. Si es así, sobrino, no sabes lo que te lo agradezco.

Así como con tu hermana hubo cónclave para deliberar su nombre, contigo, filliño, no hubo opción. Tus dos abuelos, tu padre y tu tío llevan el nombre del Apóstol. Así que llegas a este mundo siendo el cuarto de mis sobrinos, el tercer Santiago González, el segundo de los hermanos y compartiendo cumpleaños con tu abuela. Y a pesar de todo, cuando anunciaron tu llegada, me emocioné igual.

Esto fue a las 11:30 de la mañana. Nervios!! Como en otras ocasiones, comunicado oficial a los chats familiares y entre los “Animo!!” y “Empuja” se colaron muchos “Venga! que a lo mejor nace nace el mismo día que la abuela!” Pero claro, recordando que tu hermana tardó 23 horas en salir, ya no confiábamos. 

Todo transcurrió con caaaaalma. Se nota que no eran primerizos. El parte lo daba tu propia madre que, por si aún no te ha quedado claro, es santa. “Viva la Epidural!” era el título de la foto que nos envió tu padre. En ella se le ve a él viendo el golf en el iPad mientras tu madre lee uno de los dos libros que se llevó al hospital. Auténticos profesionales del parto. 

Eramos todos expertos “Se borró ya el cuello de útero?” que es una pregunta muy perturbante. Tu padre nos comentaba el esfuerzo de tu madre y nos decía “ufff estoy reventado!” (tendrá jeta...) “10 cm! Le rompen la bolsa!”. Y todos, créeme Santiaguito, TODOS empujamos con tu madre. Nadie se iba a dormir. Al filo de la media noche esperándote. Íbamos a contrarreloj!  

Y mientras en ese chat García se especulaba, se comentaba lo guay que es esto de retransmitan los partos en directo, se tenían nervios, se hacían coñas “Ay como salga con gafas oscuras” y hasta lemas “Santiago tercero, te quiere el mundo entero!” a las 23:59 exactamente del 3 de noviembre de 2016 apareciste en el mundo.

Por fin llego el mensaje de tu padre “Ya esta” y varios brazos sacando bola. Aún no te había ni visto y estaba cansada por el trabajo pero ese día me fui a dormir feliz sabiendo que éramos uno más. 

Pocos días después de que nacieras celebramos el aniversario de la caída del muro de Berlín y nos despertamos con la noticia de que un hombre que pretende levantar uno semejante, se convertiría en el próximo presidente de los EEUU. También dimos la bienvenida a Jacobito y nos enteramos que otro primo sería padre pronto. Con esto quiero confirmarte dos cosas:
1-  El mundo está loco y es injusto. En muchas ocasiones dejarás de encontrarle el sentido.
2- Has caído en una familia numerosa que no para de reproducirse. 

Como ya hice con tus primos, me permito, desde las tres décadas que nos distancian, darte algún que otro consejo que seguramente no escucharás y a la larga reirás al recordar. A lo mejor no llega a decírtela pero una de las frases preferidas de tu abuelo para educarnos es que "Todo fluye nada permanece”. A mí me transmite una mezcla de rabia y pena. Porque se aplica a lo bueno y también a lo malo. Así que no creas que siempre vas a quedarte siempre en los 15 años cuando tengas las hormonas disparadas y la cara llena de granos. O cuando seas becario en tu primer trabajo y tengas un jefe insoportable. O cuando tu hermana te saque de quicio. Todo pasa. Mucho más rápido de lo que crees. Cada día aprendes y creces. A la vuelta de la esquina hay más y mejor. Aprovéchalo. No hagas mal a los demás. Trata bien a las mujeres. Ríe con ganas y no tengas miedo a expresar tu opinión, a levantar la voz, sobre todo si es para denunciar una injusticia. Sé honrado. Eso te permitirá ir más seguro. Y sé fuerte. Sigue siempre adelante pero no dudes un instante en pedir ayuda. Tienes la suerte de llegar al mundo rodeado de personas que están dispuestas a apoyarte hasta el final. Aprovéchate de eso. Ah! y disfruta de ser el pequeño. Que en esta familia nunca se sabe cuándo vendrá el siguiente.

Tardé un mes en dedicarte estas palabras. Y no hay excusas. Ni el cansancio, ni la falta de tiempo. Tuve que volver a cogerte, verte los papos y comprobar lo clon que eres de tu padre para darme cuenta que para ti, sobrino, siempre hay y habrá tiempo. 

Ya estás aquí Santiaguito! Vienes a sumar. A que haya más ruido. A compartir tardes de juegos con Cosme, Roque, Martina y toda la tropa de Baiona. A reclamar atención. A recibir sobornos del abuelo en forma de huevos kinder y a que la abuela te persiga por el pasillo y te lleve a saltar en su cama. Pero por encima de todo, Santi, vienes a ser feliz. 

Solamente puedo decir…gracias por venir!

 

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MI TÍA ELSA

Mi tía Elsa es la cuñada de mi abuela Pita. Pero yo de pequeña creía que era su hermana. Enviudó pronto y a mí se me negó poder conocer a mi tío Tino del que tantas historias he escuchado a mi padre. También se fue pronto mi abuelo Manolo con el que Tino hacía buenas migas. Se ve que alguien con un humor patético nos quiso gastar una broma pesada y nos privaron muy pronto del humor que ambos derrochaban. 

A cambio crecí en una casa dominada por mujeres de bandera. Cada una en su estilo. Las chicas de Oro las llamábamos. Mi abuela, imponente, con tanta presencia y estilo…y esa carcajada que no se me olvida por mucho que hayan pasado ya 4 años desde aquel 21 de febrero. Mi tía Yoya, hermana menor de la primera. Guapa y discutidora. Recuerdo sus preguntas de examen y aquella chaqueta amarilla que cada verano recuperaba. Su cumpleaños siempre se celebraba la noche de los fuegos y, aunque alguno de sus sobrinos le daba disgustos con opiniones políticas más cercanas al carmín de sus labios de lo que ella podía entender, siempre se unió a las celebraciones familiares como si de una segunda abuela se tratase. Y por último Elsa. La joven, la reposada, la del acento canario y el pensamiento moderno. Para mí, mi tía abuela hippy. Siempre con una sonrisa en la cara, siempre dispuesta a todo y siempre encantada de venir cada verano desde su isla a Baiona para ver a su familia política crecer. Con los años, cuando descubrí que no era una hermana sino una cuñada, valoré aún más este gesto. Supongo que en el fondo lo pasaba bien y por eso repetía. O a lo mejor era el pulpo y los calamares en el club de yates, vaya usted a saber.

Cada año nos decía lo mucho que habíamos crecido y lo guapísimos que estábamos. La tía Elsa me preguntaba qué tal el curso y qué tal la vida en general. Yo me sentaba a su lado y hablaba. Hablaba mucho. Más bien, no callaba. Pero ella reía con mis historias y yo sentía una conexión especial con esa tía mía de gafas ovaladas, melena rubia y acento exótico.

Supongo que lo que hacía volver cada verano a Elsa a Baiona era el amor por una familia grande y ruidosa que la recibía entre achuchones, comilonas y partidas de Rammy. 

Mis padres siempre hablaron maravillas de Elsa. Tanto que es la única persona del mundo por la que el señor de gafas oscuras es capaz de coger gustosamente un avión e irse a Canarias a devolver a su tía un poco del amor que ella nos demostró durante tantos años. Es una verdadera lástima que Canarias esté tan lejos. Porque aunque no son familia directa, los Méndez canarios, son de esa clase de familia entrañable con la que te sientes como en casa desde el momento en que te dicen un “Hola Queriiiiido!!”

Aunque si lo pienso bien creo que la verdadera razón de que mi tía Elsa volviese a la Barbeira cada agosto, era para rellenar ese frasquito de cristal que cada año me decía que ponía en su baño. Un frasquito que se llevaba lleno de caracoles amarillos, de esos que ya casi no quedan. Cada verano, desde que tengo uso de razón, mi tía Elsa me decía “Carmensita, vamos a coger caracoles amarillos”. Yo, encantada, le daba la mano y nos pasábamos horas buscando en la arena. Recuerdo perfectamente estar cual ballenato varado en la orilla dejándome llevar por las olas casi inexistentes de nuestra playa y cómo con cada embiste las conchitas se revolvían. En cuanto aparecía un destello de algo amarillo, iba directa a por él, me levantaba triunfante y corría playa arriba gritando “Tía Eeeeeelsaaaaa encontré un caracol amarilloooo!!!” y de cada vez, de cada vez! ella exclamaba “Ay! pero qué alegría Carmensita!!!” Y realmente te creías que se alegraba porque mi tía Elsa es de esas personas que contagian paz y felicidad.

Me encanta esta foto. Porque veo a una tía y a un sobrino felices. Pero sobre todo porque veo que a sus 90 años, mi tía Elsa sigue tan genuina y estupenda como siempre.

PD: He cambiado la braguita por el bikini...pero sigo buscando caracoles amarillos en la orilla.

 

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CUMPLO 30

Cumplo 30. Y lo hago más tranquila, más segura de mis capacidades y consciente de mis límites que nunca. Con menos complejos o, tal vez, aceptándome mejor. Porque por mucho que el marketing me enseñe de lo que es capaz un buen packaging, el producto sigue siendo lo que de verdad importa.

Cumplo 30 más disfrutona de los huecos que me deja la rutina. Más agradecida a una sonrisa y con las mismas ganas de seguir diciendo "por favor", "gracias" y "perdón".

Cumplo 30 con ilusión por pintar, por viajar y por ver. Por conocer, por conquistar grandes hazañas pero sin dejar de valorar esas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena.

Cumplo 30 más sabia...pero también más vieja, mas gorda y más cansada. Y con menos ganas de arreglar aquello que los años me han demostrado que no quiere cambiar.

Cumplo 30 desencantada con cómo se premian algunas actitudes patéticas. Sin comprender por qué la vida es a veces tan sumamente injusta y dura. Cayéndoseme el alma a los pies cuando abro el periódico y veo a niños que no conocen tiempos de paz pero también emocionándome hasta la lágrima al ver a unos chavales consolar al equipo rival que perdió, cuando la ciencia consigue avances que hacen la vida mejor a las personas, al ver a mis amigas desfilar hacia el altar o cuando doy la bienvenida al mundo a un nuevo miembro de mi familia.

Cumplo 30 viviendo al máximo lo bueno e intentando que lo malo no me penetre tanto.

Cumplo 30 consciente de que a veces parece que tengo 15. Que hay días que no me soporto, que no me encuentro, que no entiendo nada y que tengo ganas de mandarlo todo al carallo. Los cumplo consciente de que esto seguirá siendo así. Pero también cumplo 30 sabiendo que hay que relativizar. Todo el rato. Sin parar. Porque sólo así se puede sobrevivir en un mundo en el que las cifras mandan más que las personas.

Cumplo 30 en una sociedad decrépita donde los que mandan no quieren, o más bien no saben gobernar. Donde se lanzan bombas desde despachos y mueren niños en el mar.

Cumplo 30 más feminista que nunca. Y digo bien, feminista. Que no es lo contrario de machista. Porque una sociedad donde por los mismos actos se sigue juzgando de manera diferente a mujeres y a hombres, no es una sociedad igualitaria. Y por lo tanto seguiré opinando, levantando la voz y luchando por que lo sea. Porque llegue el día en el que no sólo eduquemos a las niñas en el “ten cuidado” sino también a los niños en el “ten respeto”. Seguiré trabajando por una sociedad que sea capaz de perdonar y aprender de sus errores. 

Y sin embargo, a pesar de todo esto, cumplo 30 convencida de que muchas pequeñas buenas acciones pueden cambiar el curso de las cosas. Creyendo más en mí y confiando más en la gente. Segura que de que vale más el nosotros que el yo.

Cumplo 30 repitiéndome la frase que me dijo siempre mi padre y que a él a su vez le decía mi abuela Pita y es que "La vida es la mayor aventura que le puede suceder a un ser humano"

Cumplo 30 consciente de que algún día estas palabras me provocarán risa e incluso vergüenza. Pero qué narices! sólo se cumplen 30 años una vez en la vida. Y los cumplo segura de que me quiero seguir yendo a la cama con la conciencia tranquila aunque ello suponga que nunca voy a ser millonaria.

Cumplo 30 bien rodeada. Qué digo bien…MUY bien rodeada. Con mucha gente física y muchísima otra gente virtual que me hacen el día a día mucho más divertido. Orgullosa de mis amistades, de las decisiones que toman y de cómo vamos mutando a versiones 3.0 de nosotros mismos. Feliz y agradecidísima por la familia que me ha tocado y encantada de poder seguir sorprendiéndome con personas que me cruzo por el camino. Porque si no, menudo coñazo sería esto.

Cumplo 30 siendo menos categórica en mis opiniones pero discutiendo igual. Y es que hay cosas que no cambian por muchos años que se cumplan. Me sigue encantando una buena discusión, un plan de cine, el "domingo horizontal" y el atún en lata. Ahora soy más de cañas de día que de copas de noche. Pero también más yo que nunca. Aunque a los 30 la maternidad empiece a rodearte y los años te digan que ya eres una mujer hecha y derecha, sigo cantando en alto, diciendo tacos y no soportando los tacones.

Cumplo 30 y me seguiré quejando. Porque no todo es bonito, ni todos los días me apetece levantarme de la cama (es más, no me apetece casi ninguno...) Pero este es el tiempo que me ha tocado vivir y muy tonta sería si me dedicase a desperdiciarlo en lugar de hacer todo lo que está en mi mano por seguir siendo feliz.

Cumplo 30 siendo consciente de que la vida es una carambola aunque suene a tópico, y que hoy estás aquí y mañana a lo mejor no...así que más vale aprovechar el camino.

Cumplo 30 y si me llegan a decir hace un año que iba a estar así me hubiese carcajeado.

Cumplo 30 feliz, coño. Así de simple. Y como sé que no siempre lo voy a estar, lo escribo para recordarme a lo que tengo que aspirar.

30 años! Dice el jefe que no es nada. Que no he escrito ni el primer capítulo... Yo sólo pienso que si los primeros 30 han sido así…me muero por ver cómo serán los siguientes.

Cumplo 30 y lo hago abrumada con tantas felicitaciones...muchos "disfruta del día" y hasta una copa de cava cortesía de Iberia. Yo, como Lina Morgan, agradecida y emocionada, me vengo arriba y me quedo con lo que me dijo hoy mi tía Guada: "Carmencita estás en lo mejor de la vida"

Pues sí. Y espero poder repetírmelo cada año.

Felices 30 Carmen...y que cumplas muchos más!

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EL DÍA QUE NACISTE (III)

Todo empezó, como todo en esta época que te ha tocado vivir, con un mensaje de WhatsApp:
“Mañana a las 8 de la mañana ingresan a Almudena”

Y así, después del Brexit y de un segundo intento por tener gobierno en España, después de que la Selección cayese en cuartos contra Italia y nos volviese un poco el complejo, después de 40 semanas, por fin, el niño sin nombre, el hermano de Roque, el Número 2, iba a llegar al mundo.

Y digo “Niño sin nombre” porque cuando escribí estas líneas aún no sabía cómo te llamarías.
Pero ya sabía que te querría. 

Eres el Número 2 de los González-Penela y el número 3 de mis sobrinos. El pequeño por poco tiempo. Al que yo llamé Florencio durante varios meses en honor a tu bisabuelo pero no coló.

Tu padre nos anunció la rotura de aguas con un jeroglífico de una mano diciendo adiós y un bolso. Según él “chao bolsa” Esto, lo único que demuestra, a parte de que tu padre es bastante parvo, es que esta vez estaba mucho más tranquilo. Venía aprendido y aún tardarías unas horitas…

Tuve la suerte de estar presente en los nacimientos de tu prima Martina y tu hermano Roque…y sin embargo no pude estar en el tuyo. En lugar de estar en Coruña, con mi hermano y mi familia, estaba en una reunión de trabajo en Madrid. Una de esas en las que se hablaba de proyectos. De dudas, de pasos por dar, de ilusiones y de temas que parecían muy importantes hasta que llegó ese mensaje: “Ya nació”

A mi alrededor la gente seguía hablando y opinando. Pero para mí lo único que importaba era que ya estabas aquí. Habías aparecido a 600 km y automáticamente, sin haberte visto, pasaste a formar parte de ese grupo de personas por los que luchar, reír y disfrutar. Y te convertiste en un coruñés más en mi vida. Todas las dudas y todos los problemas pasan a ser relativos. Qué alegría, coñe! Qué chute de adrenalina! Me preguntaban si era mi primer sobrino, por lo emocionaba que estaba...pero no. Eres el 3º y sigo flipando igual.

Fuiste Cosme. Cosmiño. Cosmic. Que junto a tu hermano Rocket, hacéis un dúo bastante sideral.

De él qué te voy a contar. No sé si seréis de esos hermanos que no pueden vivir sin el otro o si, por el contrario, os pareceréis a tu padre y a tu tío que eran tan macarras como para citarse en el patio de casa para darse unas bofetadas (y yo llorando detrás de ellos). Tal vez atraveséis ambas etapas, quién sabe. Lo que sí te puedo asegurar es que llegar al mundo con un hermano mayor es una ventaja. Te lo digo por experiencia. 

El día que naciste me fui a dormir pensando lo bien que sienta ser uno más. Contigo hacemos 10. Al día siguiente no pararon de llegar fotos de ti (bueno, más bien yo las exigía) y sacarte parecido con el que te lleva 20 meses fue inevitable. 

“Cosme es guay” me dijo tu tío Santi. Al ver un vídeo de Roque saludándote con la manita y diciendo que te iba a cuidar (esta prueba podrás presentarla en cualquier juicio) se me derritió un poco el corazón y no por el calor que hacía en Madrid precisamente. Como Alex Ubago, yo me moría por conocerte pero tuve que esperar exactamente 91 horas para hacerlo, retrasos de Iberia mediante.

Aunque no sé si surtirá efecto, como ya hiciera con tu hermano te susurré “Hala celta" al oído para que te quede claro de qué equipo hay que ser aunque estés en tierra hostil...

Y por fin pude cogerte. Eras como una anguililla. Tenías un pelazo y eras buenísimo. Ni un “ay!”. Te dejabas querer y reposaste tu cuerpo de renacuajo en mi colo. Te juro que no se me va a olvidar jamás ese momento de máxima felicidad. Eras una cosa como de otro planeta. Nada que ver con este tan ruidoso e ingrato. Eras la paz. 

Y ahí estábamos otra vez. Tu tío Santi, tu padre y yo. O, si lo prefieres, mis hermanos y tú tía la pequeña. Otra foto oficial con nuevo miembro. Otra vez conseguiste despertar esa ternura infinita que solo produce un recién llegado. Y otra vez me hiciste reflexionar sobre todo lo que te espera, chaval. 

Inevitablemente no puedo dejar de darte algún consejo sobre este mundo traidor en el que llevo casi 30 años. Lo primero que debes saber es que está loco. Lo estaba antes de que llegases y lo seguirá estando cuando te vayas. Ya te enseñaré a Mafalda que esto lo explica bastante bien. Pero tú, lo que tienes que hacer es tratar de aprovechar tu estancia al máximo. Esta vida es sólo tuya, Cosme. Eres el protagonista. Y tu único deber es vivirla como te de la gana. Porque sólo tienes una. 

Espero que te vaya todo bien. Que la vida no te lo ponga muy difícil (porque un poco siempre es necesario), que las amistades te la hagan más divertida y los profesionales con los que trabajes más llevadera la carga que es ganársela. Espero y deseo, por la salud de mi hermano, que no te metas en demasiados líos. Al menos ninguno muy gordo. Que saques malas notas o incluso que tu padre te pille volviendo a casa borracho, entra dentro de eso que es crecer…y a ti aún te queda mucho que sólo mides 49 centímetros. 

Pero una cosa quiero que tengas clara, Cosmiño, hagas lo que hagas, tanto si te va todo bien, como si no es así, tienes la suerte de tener a mucha gente a la que le importas. Mucha gente que va a dar la cara por ti, en la que podrás confiar siempre, que te va a ayudar en las malas y a la que se le va a caer la baba en las buenas. Empezando por tu tía la que escribe.

La misma que cogió un avión de vuelta a Madrid con esa montaña imaginaria de cosas reales por hacer rondándole la cabeza. Y aunque era lunes y volvía al horno que era la capital, el simple hecho de recordarte entre sus brazos la animó a seguir.

Gracias Cosme!
Ahora que ya te conozco, me muero de ganas por saber en quién vas a convertirte.

A veces mi hermano Santi tiene razón…yo también creo que eres un tío muy guay.

babas, babas, babas...

babas, babas, babas...

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ALGUNAS PEQUEÑAS COSAS QUE HACEN QUE LA VIDA VALGA LA PENA (VOL XXX)

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Las risas que nos salen con las frases para ligar que han tenido éxito…y las carcajadas con las que no!

Descubrir cosas del día a día que hacías mal como que el cartón de leche hay que servirlo con el tapón hacia arriba para que no salpique

Caer en la cuenta de que no vas a volver a tener 20 años y alegrarte por ello

Las impresoras 3D que fabrican prótesis de manos y brazos ortopédicos

Una entrevista interesante a un personaje que no te lo parecía tanto y te sorprende 

Cuando por fin se te destaponan los oídos

Cuando tu amiga pregunta “Qué le contesto a esto?” y empiezan las opiniones de todo tipo, desde los "Nada" o “Mándalo a la mierda!” hasta los “Dile que quedáis mañana!” 

Alargar los domingos por la mañana entre las sábanas

Que la gente me mande fotos cuando ve mi moto en la calle

Niñas pequeñas jugando al voleibol en la calle utilizando a un niño aún más pequeño como red. Y lo atento que está el pobre...

Que mis amigas sigan anunciando bodas y empiecen a anunciar embarazos

Que Blanca se pida estar embarazada para que le hagamos caso en las peticiones para cenar

Mi prima Chiqui explicando lo importante que es la parte humana en su profesión de oncóloga 

Cuando en un concierto te vibra todo por dentro con los bajos

La frase "fuimos de barra en barra y de birra en birra" que define tan bien los mano a manos nocturnos en los que sólo se habla. Mucho

Quedar con alguien y que te haga reír hasta que te duela la barriga

Las discusiones incriminatorias por ver quién se comió la última palmerita

Quitarte la ropa rápido dejándola por donde cuadre para meterte en la ducha caliente cuando has llegado a casa hecho una sopa por culpa de esas lluvias primaverales

Encontrar a tus amigos cuando llevabas un tiempo perdido en un festival

Los chistes malos que me mandan por whatsapp y con los que me río en alto 

Los campos amarillísimos de colza en la A6

Ver al señor de gafas oscuras por el suelo jugando con sus nietos y pensar "pero este era el señor que me imponía tanto cuando se enfadaba?"

Las fotos desde el aire a vista de pájaro

Que la señora que calceta me reciba y me despida con huevos fritos con arroz y salsa de tomate natural

Que Martina vea el retrato que me pintó la tía Toya cuando tenía 3 años y diga que es ella

Una terraza de Madrid y una comida con amigas que deriva cena en la que cantamos a grito pelado todas las canciones de adolescentes que aún nos sabemos de memoria

Analizar, cantar y flipar mucho con este vídeo 

Volver a jugar al 21 con Juanqui, Lucho, Diegas, Boryi y Manute como cuando éramos pequeños sólo que esta vez había cervezas por la cancha. Que se rían de lo mala que soy, se sigan picando entre ellos y consigan dejar a 0 al siguiente con los consecuentes "ooohhhhh!!! Booooom" 

Y recordar todas las veces que nos caímos, nos pegamos o la liamos en Castrelos o en las meriendas de los jueves en casa de la abuela Nené

En un semáforo ver a un grupo de niñas de unos 13 años cruzando con sus faldas remangadas, sus melenas largas y sus mochilas de marcas de surf que podíais ser perfectamente tus amigas y tú a la salida del colegio hace 15 años. Ver cómo se empiezan a dar codazos y a mirar hacia atrás con risas nerviosas. Darte cuenta que unos pasos más atrás caminan con actitud chulesca dos chicos de un par de años más que ellas con su pelo de lado que te recuerdan a aquellos por los que suspirabas y de los que hoy en día piensas “Madre mía filliño…con lo que tú eras!”. Reírte en alto y que en de la bicicleta de al lado te mire…pero es que inevitablemente, la historia siempre se repite

El subidón de Miña terra gallega de Siniestro Total  que ahora también me provoca Cantiga de Juan C de Triángulo de Amor Bizarro porque “Eu só euro voltar…á miña terra gallega eu quiero volar”

Que si buscas Morriña en Google imágenes salga un dibujo de unapiranha 

VIVIR DOS VECES

Estar lejos de casa es un dolor. Por eso intentas venir para no olvidarte de las cosas buenas que tienes a 600 km de distancia. Así que vuelves a Vigo que se vistió de azul con un Sol que decidió acompañarte hasta la playa. Esa que soñabas cada día alcanzar como dice la canción. Y como te dejaste el móvil en casa, la desconexión es total y literal. Intentas dormir y encajar el puzzle que es la noche anterior. Desistes. Atiendes a la conversación de "candrejoz y caztillos" que tienen al lado. Y te preguntas si tú de pequeña eras tan peliculera como la niña del traje de baño rosa o tan pringui como la del amarillo. Bendices tu mala memoria porque te hizo olvidar todo lo malos que pueden llegar a ser los niños. Tocas la arena, mojas los pies (más no se pudo), das un paseo por la orilla y te vuelves en moto por esa carretera con el mar acompañándote a la izquierda y las Cíes al fondo. Un viaje que es una de esas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena.

Te tumbas en la cama de padres donde te dejan estar cuando no se convierte en parque de atracciones para Martina y Roque y entre visita y visita del señor de gafas oscuras para decirte que "Vives como Dios", o de la señora que calceta para ofrecerte cosas ricas de comer y decirte que "No te voy a vivir toda la vida", ves esa foto tan mítica de la comunión de Manu. Debió ser una de las primeras de los cinco juntos.

En cada familia hay alguien que se encarga de retratarla a lo largo de los años. Yo no recuerdo a mi tío Ángel sin un un objetivo delante de las gafas. Siempre listo para captar momentos que luego plagarían paredes y estanterías en casa de la abuela. Supongo que de él aprendí a estar atenta para que no se te escape ese beso de un hijo a un padre o esa conversación tan animada entre primos.

Ahora que tenemos tantísimas fotos en el móvil puedo revivir esos momentos cuando estoy lejos, así que soy la encargada de decirles que se queden quietos, que voy a congelar el tiempo.

Y es que eso es exactamente lo que me gustaría hacer. Quedarnos en esas comidas de sábado en las que hay que hacer turnos para vigilar a las dos ratas que a finales de año serán cuatro.

Mi familia crece y yo trato de documentarlo. Para que dentro de unos años alguien vea cómo éramos ahora. Cuando dejamos de ser cinco porque los niños empezaron a multiplicarse, los abuelos empezaron a chochear y cuando nos hicimos tan mayores que hasta la pequeña pudo invitarles a comer.

Para que a ese alguien le salga la misma sonrisa que a mí al ver esta foto de cuando el señor de gafas oscuras no lucía ni una cana y ninguno teníamos la menor idea de cómo serían los siguientes 30 años.

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Habrá que seguir haciendo fotos, pues. Para vivir lo bueno dos veces.

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