CONFESIONES DE UNA NOCHE DE DOMINGO

No sé envolver sandwiches con papel albal. Corto mal. Casi siempre me quedo corta. Doblo mal. Se rompe. Una vez arrugado ya no hay vuelta atrás. El papel albal es de esas cosas con las que sólo tienes una oportunidad. Bien pues yo lo hice mal 28 veces. En los 28 sandwiches lo hice mal.

No puedo vivir sin leche. Y ahora parece que es un auténtico crimen beberla. Pues me gusta la leche, lo siento. Y la desnatada no cuenta como tal.

No sé bailar. Era algo que sospechaba. Pero los vídeos de la despedida de Bustillo y las idiotas de mis amigas diciendo "sí, como cuando a Carma le da por levantar las piernas cuando baila" para acto seguido pasar a imitarme, acabaron por confirmarlo.

Tengo la capacidad de dormir en cualquier medio de transporte. Dormir muchas horas seguidas y hasta soñar. Luego me despierto creyendo que me he roto el cuello. Debido a este superpoder que tengo, siempre me pido detrás en los coches. Esto hay a gente que no le parece bien, pero yo creo que es envidia.

No tengo ni idea de coches. Confundo BMW con Volkswagen y un X5 (en el que íbamos al parecer) con otro que era del mismo color. Se rieron de mí bastante así que debía ser una mierda en comparación. Luego resulta que el nuestro estaba aparcado en línea y no en batería y unos cuantos metros más lejos. Pero bueno, que si empiezo a preguntar qué significan las siglas TDI, GTI, etc...apuesto a que la mitad ni las saben. Flipadas.

La cocina y la conduçao siguen siendo asignaturas pendientes. No he pasado del arroz y la pasta, ni he cogido un coche desde que me saqué el carnet hace más de un año.

 

 Que no sé bailar...Ja! 

Que no sé bailar...Ja!